El aporte estratégico del sector privado a la sostenibilidad del crecimiento económico: evidencia y retos

En la publicación anterior habíamos expuesto que el sector privado ecuatoriano puede desempeñar un papel fundamental como motor del crecimiento económico, no sólo a través del consumo y las remesas recibidas del exterior, sino también gracias al muy buen desempeño que han mostrado las exportaciones no petroleras en los dos últimos años. (1) Para profundizar en este análisis, a partir de la información estadística oficial, se presenta evidencia del aporte del sector privado a la sostenibilidad externa de la economía ecuatoriana, lo que nos lleva a reflexionar sobre por qué debería consolidarse como un pilar estratégico para alcanzar el crecimiento sostenido que el país requiere.

Recordemos que a partir de la adopción de la dolarización y en particular durante el período de fuerte impulso fiscal, el déficit comercial no petrolero, que ha sido una condición estructural de la economía ecuatoriana, se profundizó y llegó a superar el 10 % del PIB entre 2008 y 2012. La crisis económica y fiscal que desencadenó la repentina caída del precio del crudo en 2015 y las medidas de ajuste que debió adoptar el gobierno lograron contener el déficit comercial no petrolero, pero a costa de menores flujos de comercio exterior y actividad económica.

En la post pandemia, el Ecuador comenzó a experimentar un cambio en la composición de su balanza comercial, el cual se ha consolidado en los dos últimos años. En efecto, en 2025 se registró superávit comercial no petrolero por segundo año consecutivo, en un contexto de alto crecimiento de las exportaciones no petroleras (18 %) y, simultáneamente, de recuperación de las importaciones sin petróleo (15 %). A diciembre del año anterior, el resultado no petrolero se incrementó en USD 1.300 millones (35 %), respecto al mismo período de 2024 y alcanzó USD 5.032 millones (3.8 % del PIB). En contraste, el desempeño del sector petrolero en los últimos años ha estado afectado por la reducción persistente de los volúmenes de producción y por precios muy volátiles, factores que afectaron la exportación de crudo y derivados tanto en valor (- 19%) como en volumen (- 6%). Al cierre del año pasado, la balanza petrolera se contrajo en algo más de USD 1.700 millones (- 60%), lo que explica el menor saldo comercial total (USD 450 millones menos con respecto a 2024).

Fuente: Banco Central del Ecuador

Nota (*): Indica años atípicos. En 2009 y 2015 se implementaron medidas de salvaguardia por balanza de pagos; el 2020 fue el año de pandemia.

En este marco, se debe analizar la evolución histórica de las ventas al exterior de los principales productos no petroleros, la cual da cuenta de que el sector exportador ecuatoriano ha sido capaz de enfrentar y superar los eventos adversos más recientes como la pandemia y la guerra entre Rusia y Ucrania. Asimismo, en los últimos años, a pesar de los desafíos que impone el contexto internacional, marcado por la desaceleración económica y la incertidumbre sobre el rumbo que decisiones de orden geopolítico imponen a la política comercial (aranceles y sobretasas), se ha visto una consolidación de varios productos no petroleros cuya exportación alcanzó récords históricos, no solamente debido a una mejoría en los precios internacionales, sino a un aumento del volumen exportado.

Los gráficos siguientes exponen, por ejemplo, que el camarón y los minerales comenzaron a dinamizarse alrededor del 2019, en tanto que la exportación de cacao aumentó su dinamismo desde 2023, incentivada por los precios récord de la fruta en el mercado internacional. En contraste, un producto tradicional como el banano y plátano ha logrado mantener un crecimiento más estable a lo largo del período de análisis.

Fuente: Banco Central del Ecuador

Esta tendencia es el resultado de un proceso que se ha gestado desde algunos años atrás y que contempla acciones y estrategias propias del sector empresarial como: inversiones en mejoras tecnológicas para elevar la productividad y rendimiento (caso del camarón), inversión y entrada en producción de proyectos mineros a gran escala, subidas históricas del precio internacional que han incentivado la producción (caso del cacao), aumento del volumen exportado para mantener mercados, entre otros. Pero también, desde la política pública se han tomado medidas que han fomentado la actividad exportadora a través de, por ejemplo, la apertura de mercados, la suscripción de acuerdos comerciales (con la Unión Europea y China, entre los más importantes) y el reciente acuerdo de comercio recíproco (ART) con EE. UU., así como la generación de incentivos tributarios, por citar algunos.

La importancia que ha ganado la actividad exportadora no petrolera en la economía ecuatoriana se evidencia en que, por ejemplo, entre 2010 y 2016 por cada dólar exportado de petróleo y derivados, el Ecuador exportaba en promedio 1.3 dólares de productos no petroleros. En 2025, esta relación ha pasado a 3.8, es decir que la exportación no petrolera se ha cuadruplicado con respecto al petróleo, en la última década.

Fuente: Banco Central del Ecuador

Los siguientes gráficos muestran la evolución en los últimos diez años de las transacciones económicas de los residentes en el Ecuador con el resto del mundo, relacionadas con actividades económicas como: comercio de bienes y servicios, viajes y turismo, remesas de trabajadores, rentas, pago de intereses de la deuda externa, entre otros, que se sintetizan en la cuenta corriente de la balanza de pagos.  Los superávits del saldo corriente ratifican que desde 2019, el país recibe más ingresos del exterior con relación a lo que paga.

Desde una perspectiva sectorial, el gráfico a continuación confirma que el resultado de la cuenta corriente está muy relacionado con el desempeño del comercio no petrolero y los flujos de remesas recibidos desde el exterior. Es decir, el sector privado ecuatoriano (hogares y empresas) contribuye directamente al saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos y, por ende, a la sostenibilidad externa de la economía. 

Fuentes: Banco Central del Ecuador y Ministerio de Economía y Finanzas

En contraste, el saldo comercial petrolero no replica esta condición, pero sí muestra una estrecha correlación con el resultado global de las cuentas fiscales (a nivel de sector público no financiero). De ahí que, las finanzas públicas y su capacidad para impulsar la economía ecuatoriana a través del gasto sean históricamente dependientes de la producción y exportación petrolera. Recordemos, por ejemplo, cómo la súbita caída del precio internacional del crudo en el año 2015 impactó en las cuentas externas, pero sobre todo en la situación fiscal, obligando al gobierno de ese entonces a tomar medidas extremas como fue la imposición de una salvaguardia por balanza de pagos y el recorte del gasto de inversión. (2)

Fuentes: Banco Central del Ecuador y Ministerio de Economía y Finanzas

Luego de la pandemia, el sector privado ecuatoriano ha incrementado su nivel de ahorro a tal punto que permite compensar la situación fiscal deficitaria. En buena parte gracias a este ahorro privado, la cuenta corriente no muestra deterioro sino más bien presenta superávits crecientes.

Además, desde 2024, el superávit de cuenta corriente ha impulsado la acumulación de las reservas internacionales (RI), las cuales cerraron el año anterior en USD 9.795 millones. De acuerdo con el Boletín de Reservas Internacionales publicado por el BCE, (3) la contribución del sector privado al aumento de las RI fue de USD 3.469 millones y se explica por los giros netos positivos de este sector, en consistencia con la evolución de las exportaciones netas no petroleras y las remesas netas recibidas. El mayor uso de medios de pago digitales por parte de la población también favoreció el aumento de las reservas (USD 430 millones). En contraste, el sector público reportó un aporte negativo (USD 2.093 millones) asociado sobre todo al servicio de la deuda externa pública y un menor saldo neto de la balanza comercial petrolera. Las operaciones del BCE, relacionadas con la mejor valoración del oro monetario, tuvieron un aporte positivo al saldo (USD 1.520 millones). Al 20 de febrero del presente año, las RI alcanzaron USD 11.779 millones, incremento explicado principalmente por los desembolsos recibidos en el marco de la emisión de bonos en los mercados internacionales (USD 4.000 millones) y el financiamiento de organismos internacionales.

Fuente: Banco Central del Ecuador

Recuadro

¿Déficits gemelos en el Ecuador?

La teoría económica sostiene que los déficits fiscales persistentes tienden a generar o a agravar los resultados negativos de la cuenta corriente de la balanza de pagos. En otras palabras, ambos saldos deberían comportarse de una manera similar o moverse de la misma forma, porque si el gobierno aumenta el déficit público (baja el ahorro público porque gasta más de lo que recauda) y el ahorro privado no crece lo suficiente para compensar esa reducción, entonces la cuenta corriente va a presentar mayores déficits externos, vía una expansión del consumo y las importaciones de bienes y servicios. (Recordemos que, a partir de la identidad contable básica, el saldo corriente puede expresarse como: ahorro privado – inversión + impuestos – gasto del gobierno).

En este sentido, la evolución de las cuentas macroeconómicas del Ecuador en los últimos diez años no demuestra la existencia de déficit gemelos, es decir que, excepto los dos últimos años, no se evidencia una relación directa entre el déficit fiscal y el déficit de cuenta corriente.

Autor

Fuentes: Banco Central del Ecuador y Ministerio de Economía y Finanzas

Una reflexión final

Desde hace algunos años el sector petrolero ecuatoriano enfrenta problemas estructurales asociados a la baja sostenida de los niveles de producción y los precios, afectados estos últimos por una sobreoferta del hidrocarburo en el mercado internacional. La entrada al mercado del crudo venezolano y la competencia de Canadá ha generado mayor saturación, especialmente del crudo pesado que compite con el Napo ecuatoriano, afectando el diferencial respecto al marcador WTI, el cual podría alcanzar USD 16/barril en los próximos meses. A esto debe añadirse una demanda debilitada de petróleo y elevados costos de flete. En consecuencia, tanto la debilidad estructural del sector como la coyuntura compleja que atraviesa, no permiten prever una recuperación en el corto plazo, a pesar de que desde el gobierno se han anunciado programas para repotenciar el sector.

En este escenario, no solo es urgente, sino también indispensable que el sector privado de la economía se consolide como un pilar estratégico para generar crecimiento sostenido y a la vez reducir la dependencia de la economía ecuatoriana a la actividad petrolera, sin que esto implique dejar de lado el rol fundamental que debe cumplir el Estado.

Desde una perspectiva fiscal, es necesario buscar nuevas fuentes de ingresos fiscales, sobre todo de carácter permanente, y al mismo tiempo, establecer un programa de optimización del gasto, a fin de estabilizar las cuentas públicas que se ven mermadas por los menores ingresos petroleros. Y desde la óptica comercial, la menor dependencia del petróleo debe ser apuntalada con políticas públicas dirigidas a abrir y diversificar mercados, a reducir los sobrecostos asociados a la tramitología excesiva y a la seguridad en puertos, a fin de potenciar las actividades privadas. El Estado debe, además, establecer los lineamientos de su política y estrategia de apertura y diversificación comercial, que debe incluir la solución por vía diplomática de la guerra comercial con Colombia. La extensión del acuerdo de comercio recíproco con EE. UU. hacia otros productos, hasta lograr la suscripción de un tratado de libre comercio, debe estar también entre las acciones prioritarias de corto plazo. La definición e institucionalización de una agenda productiva con visión de mediano y largo plazo debe ser prioritaria.

En suma, mientras se hacen esfuerzos para rescatar al sector petrolero, se requieren políticas estatales que establezcan los cimientos suficientes para que la actividad privada se siga fortaleciendo y además, crear o general canales para que el crecimiento del sector exportador se vincule a la economía local a través de encadenamientos productivos, generación de puestos de empleo, construcción de infraestructura básica, instituciones sólidas y marco legal transparente.

La evolución de las cuentas macroeconómicas en los últimos años muestra una tendencia hacia la sostenibilidad externa, en gran medida, gracias a la actividad de hogares y empresas. El sector privado de la economía ecuatoriana está demostrando ser una base fundamental para la sostenibilidad externa y el crecimiento económico, especialmente a través de las exportaciones no petroleras y las remesas recibidas del exterior, que han crecido significativamente. De ahí la necesidad de políticas públicas que apoyen su desarrollo continuo.

(1) El papel del consumo privado como motor del crecimiento económico del Ecuador, www.grupoeconomité.com 

(2) Vale aclarar que este sencillo ejercicio no pretende afirmar que exista una relación causal en tal o cual sentido, tampoco desconoce que la relación entre los saldos analizados puede estar influenciada por otros factores como choques exógenos o medidas de política pública.

(3) Boletín de Reservas Internacionales, diciembre 2025: https://contenido.bce.fin.ec/documentos/informacioneconomica/MonetarioFinanciero/ix_ReservasInternacionales.html


Dirección de Análisis Económico

Grupo Economité Quito-Ecuador.

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